lunes, 13 de octubre de 2008

Las 12 plagas


El calentamiento global podría hacer que se generalice en el planeta una serie de enfermedades. Un reciente informe dio el campanazo de alerta.

El cambio climático no sólo sube la temperatura y el nivel del mar, sino que produce un impacto en la salud de los organismos vivos, incluido el hombre. Un informe de la Sociedad de Conservación de la Fauna Salvaje (WCS, por su sigla en inglés) encendió las alarmas al revelar una lista de 12 enfermedades que podrían empeorar con el calentamiento global. Entre el listado, que no es exhaustivo, se encuentran el cólera, él virus del ébola, la enfermedad de Lyme, la fiebre del valle del Rift, la gripa aviar, la fiebre amarilla y la tuberculosis.

La mayoría es causada por insectos o mosquitos que con los cambios de patrones climáticos en el mundo están buscando condiciones óptimas para sobrevivir, por lo cual se desplazan a nuevos lugares donde las encuentran. "Si la temperatura aumenta en una región o hay más precipitación, es posible que los microorganismos que antes no se veían se empiecen a detectar allí", explica Ricardo José Lozano, director del Ideam, instituto que trabaja en llave con el Ministerio de Protección Social y el de Agricultura para alertar de manera temprana a la comunidad ante posibles brotes.

Ni la noticia ni las enfermedades son nuevas. Pero que un organismo del prestigio y la seriedad de WCS, presente en 60 países, haga esta lista, es un campanazo de alerta que debería convencer a las autoridades de todos los países de monitorear de manera más exhaustiva estos organismos patógenos. Ya se habían publicado reportes parciales. En 2002, científicos de la Universidad de Cornell revelaron un estudio que mostró la relación entre cambio climático y enfermedad. En 2005 la OMS relacionó algunos casos de paludismo, desnutrición y diarrea con el cambio climático. Este año, la revista Nature publicó un trabajo que muestra cómo en Europa se han detectado males que normalmente aparecían en sitios más cálidos de la Tierra, como uno en Dinamarca causado por la bacteria vibrio vulnificus, que habita en aguas templadas del Golfo de México. En Colombia la malaria y el dengue tienen prioridad. Antes se consideraba que las poblaciones por encima de 1.800 metros sobre el nivel del mar estaban protegidas contra ciertos insectos más frecuentes en tierras calientes. Pero cuando el patrón del clima cambió en estas regiones altas, los mosquitos vectores de estas enfermedades podrían vivir en esas nuevas condiciones por más tiempo e infectar a más gente. Recientemente en el Journal of American Association of Medicine un grupo de investigadores reportó que este mal, causado por el mosquito aedes aegipty, se estaba propagando en América del Norte a pesar de que es típico de zonas más tropicales. De ahí la importancia del monitoreo. Según Steven Sanderson, presidente de la sociedad, "investigar estos microorganismos e insectos es crucial para predecir dónde aparecerán estas enfermedades" para que se pueda hacer planes de prevención y estos cambios no tomen a la gente por sorpresa.

El aula digital

En algunos colegios colombianos, la tiza y el tablero fueron reemplazados por computadores y celulares. Pero aún falta más para integrar la tecnología al aprendizaje.

Para la mayoría, el aprendizaje en el colegio habría sido más agradable sin el polvillo de la tiza -que disparaba las alergias- o la tragedia de que el profesor borrara el tablero sin que algunos hubieran podido copiar la información. En educación el refrán de "todo tiempo pasado fue mejor" parece no aplicarse. "A mí me habría gustado no tener que imaginarme las figuras geométricas sino verlas en 3D, o entender un conflicto viendo los mapas interactivos de hoy y no tener que disecar el sapo sino poder ver su aparato digestivo en un simulador", dice Andrés Jiménez, gerente de Educación de Microsoft.

Su cargo le ha hecho ver las ventajas que tienen los alumnos de hoy, pues en algunos colegios la tecnología ha sido invitada al aula para fortalecer los procesos de aprendizaje. En lugar del viejo tablero verde, las aulas tienen uno electrónico que envía la información escrita vía correo electrónico. También hay software para hacer más comprensibles materias complicadas como la física o ahorrar tiempo en el dibujo de planos cartesianos. La geometría se puede ver en tres dimensiones, la geografía se aprende con fotos reales y herramientas como Google Earth, y un conflicto en Chechenia se entiende más fácilmente con una enciclopedia Encarta en línea.

En el Colegio Alemán de Cali, uno de los contados en Colombia que se han metido de lleno en la experiencia de e-learning, sus directivas han decidido no tener una asignatura llamada informática, sino llevar los computadores y otros dispositivos electrónicos a clase para que los alumnos puedan sacar provecho de su potencial. En otras palabras, dejaron de usar el computador como fin, para convertirlo en un medio para el aprendizaje. Para ello no sólo tuvieron que establecer una red interna, Internet inalámbrica y un sitio web, sino adquirir aulas móviles, es decir, armarios con rodachinas que tienen 25 computadores portátiles, videobeam y una serie de programas que incluyen enciclopedias, mapas, editores de video y otras herramientas pensadas para el colegio. "Nuestro sueño es que en 10 años cada alumno venga con su computador",dice Holger Rieck, rector del colegio. No sólo resulta más divertido para los estudiantes, sino que el maestro, que antes gastaba mucho tiempo pintando gráficas y mapas en el tablero, ahora puede concentrarse en otros procesos. "Yo tenía que pintar el plano cartesiano a mano", dice Héctor Fabio Solarte, jefe de área de matemáticas. Como el computador hace esa tarea en segundos, él ahora se dedica a analizar la resolución del problema con los alumnos. En el gimnasio campestre Los Cerezos, en Bogotá, este año empezaron a integrar la tecnología al aula. Cuando un alumno no puede ir al colegio se conecta desde su casa y a través de cámaras de video se integra a la clase. Incluso el celular, considerado el mayor enemigo en los colegios, ha pasado a ser un aliado. En Estados Unidos, los niños con problemas para aprender ciencias y matemáticas usan dispositivos 3G, como el iPhone o las PDA, para ver estas asignaturas en lugares diferentes al salón de clase. Un programa piloto se llevó a cabo en un estadio durante un partido de béisbol. "En la pantalla donde están los marcadores, ellos veían una pregunta como '¿una bola de béisbol corre más rápidamente en un terreno mojado o en uno seco ' y debían contestar en un mensaje de texto. Si era correcta, se le enviaba una siguiente pregunta a su celular", dice Robert Sanregret, experto estadounidense que vino la semana pasada al II congreso de e-learning en Bogotá. Según él, el celular no sólo sirve para enseñar, sino para evaluar. El alumno recibe un cuestionario por correo electrónico que debe enviar de vuelta con las respuestas. Muchos pensarán que este sistema propicia la copia, pues un estudiante con un aparato conectado a Internet puede buscar en segundos las respuestas de un examen. Pero los expertos consideran que el sistema de aprendizaje se debe adaptar a las nuevas circunstancias. "Pelear contra el celular es absurdo", dice Ramiro Aponte, presidente de Latined, una franquicia de e-learning en Colombia que organizó el evento. "El modelo de evaluación tiene que cambiar. Un examen de conocimientos es anticuado y lo que se debe evaluar ahora es el proceso, el análisis", agrega. Casi todos los entrevistados por SEMANA consideran que los niños de hoy son diferentes y el maestro debe "hablar el lenguaje de ellos, y no al contrario, dice Solarte. El profesor debe sentarse en el computador y aprender por qué debe cambiar de paradigma", agrega. La mayoría de los expertos coincide en que el temor es el principal motivo por el cual los colegios y los profesores sienten rechazo hacia la tecnología. "Los estudiantes saben más de estos temas y van más rápido, lo que hace sentir al maestro en desventaja", dice Aponte. Una anécdota en Los Cerezos habla por sí sola. Al demostrar cómo usar el tablero electrónico, los instaladores tuvieron un problema y un niño de 9 años logró resolverlo. "Ellos vienen con el chip digital en la cabeza", dice Jiménez. Pero también está el miedo al costo, pues muchos colegios creen que hacer el cambio requiere una gran inversión, mientras la realidad muestra que hay muchas facilidades para los colegios. Estos mitos hacen que el tema no tenga la importancia debida. Sergio Quiceno, gerente de Los Cerezos, cuenta que fue invitado a comienzo del año a una reunión para hablar sobre la importancia del e-learning y la mayoría de los colegios envió como representante al profesor de informática, cuando "este tema debería ser primordial para las directivas". Los estudios han demostrado que integrar la tecnología en el aprendizaje es crucial no sólo para mejorar la calidad de la educación, sino para acortar la brecha digital que existe entre los países pobres y los ricos. "Permite crear un mayor espíritu de investigación y un mejor diálogo con el maestro", dice Piedad Caballero, investigadora del tema de la Universidad Pedagógica. Sanregret menciona un estudio realizado en West Chester, Pensilvania, entre 500 niños, la mitad de los cuales tuvo que hacer una tarea de la manera tradicional, con papel y lápiz, mientras la otra mitad usaba aparatos tecnológicos. Los niños de este último grupo tuvieron mejores respuestas. Para Sanregret, la explicación es que hacer la tarea con estos aparatos resulta más divertido para los jóvenes y le da al profesor mejores mecanismos de seguimiento para cerciorarse de que la hicieron. "Además, es probable que la gente no tenga un computador en casa, pero casi todos tienen un celular, de modo que es una gran oportunidad para explotar". Jiménez señala que este aparato es muy útil para mantener a la comunidad enterada, pues un e-mail puede informar que se canceló una clase o que mañana hay una tarea para entregar. La ignorancia es tal en ciertos lugares del país, que cuando se le pide al profesor que suba el mouse en la pantalla, éstos lo levantan de la mesa. Pero Caballero ha visto que cuando el maestro se acerca a la tecnología, se vuelve más creativo. Por eso el principal tema hoy es capacitarlos. Según Claudia Zea del Ministerio de Educación, ya hay 75.000 docentes formados -de 300.000- en colegios públicos y existe una cobertura del 80 por ciento de salas digitales en dichos planteles. Aunque destaca estas buenas intenciones y muchas experiencias interesantes, Caballero asegura que se requiere una política más contundente y agresiva para estar al mismo nivel de otros países latinoamericanos como Chile y Argentina, donde comenzaron estos programas mucho antes que en Colombia. "El problema es de acceso a la tecnología, pues cuando al maestro se le explica, se entusiasma y quisiera tener un computador. Aclara que no se trata de usar la tecnología sólo por usarla. El profesor tiene que saber que usar Excel o cualquier otro programa es efectivo y tiene un significado en el proceso de enseñanza", enfatiza. Tradicionalmente la escuela ha estado regazada de los procesos tecnológicos, pues es una institución conservadora. De hecho, hay todavía sectores renuentes a creer que la tecnología ayuda. Consideran que los niños se pueden distraer con estos aparatos y dedicarse a chatear o a otras cosas. Pero quienes ya han hecho el clic dicen que este peligro se puede evitar al controlar estrictamente que el celular o el computador sólo se usen en ciertos momentos. "El profesor es un facilitador fundamental en el proceso", dice Jiménez. Esto es indispensable para que los alumnos no tengan que aprender como él lo hizo, de una manera pasiva, sino en forma interactiva y divertida. Los recursos están allí para aprovecharlos.

lunes, 6 de octubre de 2008

El rey Midas


Una nueva biografía cuenta la historia de Warren Buffet, uno de los hombres clave para solucionar la crisis financiera que atraviesa el mundo.

"Es bueno tener mucha plata, pero no tenerla por ahí eternamente... Yo prefiero comprar cosas. Si no, sería como ahorrar sexo para cuando uno sea viejo". Aunque parezca contradictorio, pues su fortuna ronda los 60.000 millones de dólares, esta es la filosofía de vida de Warren Buffett, el más grande inversionista de los últimos tiempos. El magnate que todos los años se pelea con Bill Gates y Carlos Slim el título del más rico del planeta es el hombre de moda.

La razón es que hace algunos días le dio una señal de optimismo al mundo financiero al invertir a través de su compañía Berkshire Hathaway, 5.000 millones de dólares en acciones del Banco Goldman Sachs, para rescatarlo. Y así de paso aumentar su fortuna, pues ante todo es un hombre de negocios conocido por saber elegir el momento para invertir en entidades en crisis o subvaloradas y obtener grandes ganancias. "Lo mejor que nos puede pasar es cuando una gran empresa tiene problemas temporalmente... Nosotros queremos comprarlas cuando están en la sala de cirugía", ha sido siempre su otra consigna. Por si fuera poco, la semana pasada, en una jugada similar, el multimillonario adquirió 3.000 millones de dólares en acciones del conglomerado General Electric.

Estos movimientos se convirtieron en la mejor publicidad para el lanzamiento del libro The Snowball (La bola de nieve), la primera biografía en la que Buffett, de 78 años, decidió participar. Su autora, la analista financiera Alice Schroeder, pasó cinco años junto al protagonista de la historia para descubrir que su disciplina laboral ha sido el polo opuesto de su caótico ámbito personal y familiar.

"La vida es como una bola de nieve, todo lo que necesitas es encontrar nieve blanda y una pendiente muy larga", reflexiona Buffett en el libro. Y él empezó a formar la suya muy temprano. Hijo de un corredor de Bolsa de Omaha, Nebraska, descubrió desde los 6 años el encanto de hacer dinero cuando empezó a vender cajas de chicles y gaseosas. A los 10 vendía crispetas y maní en los partidos de fútbol americano y pidió de regalo de cumpleaños visitar la Bolsa de Nueva York. Allí conoció a Sydney Weinberg, entonces el hombre más famoso de Wall Street por ser el socio principal de Goldman Sachs. Encantado con el entusiasmo del niño, le preguntó: "¿Qué acción quieres, Warren?", las palabras que más oiría en adelante a lo largo de su vida. En ese momento el pequeño prometió que a los 35 sería millonario. Sólo un año después de ese encuentro, gracias a sus negocios ahorró y por 114,75 dólares compró tres acciones de Cities Service. Pero al poco tiempo estas cayeron de 38,25 a 27 cada una. Angustiado decidió venderlas cuando subieron a 40 dólares para ganarles algo, con tan mala suerte que luego el valor se disparó a 202 dólares por acción. "Warren llamaría a este episodio uno de los más importantes de su vida. Aprendió a no apresurarse sin pensar primero".

Su siguiente negocio fue vender periódicos, y años más tarde se propuso como meta entrar a la Universidad de Harvard, pero para entonces se había convertido en un estudiante mediocre y no lo aceptaron. Por eso se decidió por Columbia donde conoció a su maestro, el profesor Benjamin Graham, autor del best seller The intelligent Investor y quien le enseñó que "de cuando en cuando el mercado ofrece la oportunidad de comprar barato y vender caro". La lección quedó bien aprendida. En 1962, cuando empezó a comprar acciones en Berkshire Hathaway, una empresa de textiles con serios problemas financieros, cada una costaba 7,50 dólares. Tres años más tarde, a sus 35, tomó el control total de esa empresa, que se convirtió en su vehículo de inversión y cuyas acciones hoy tienen un costo cercano a los 120.000 dólares.

Sin embargo, pese a su éxito laboral, el libro muestra a Buffett como un hombre inseguro y dependiente en sus relaciones personales. Quizá lo marcó el hecho de que su madre hubiera sido una persona violenta que solía agredirlo verbalmente. En 1952 se casó con Susan Thompson, con quien tuvo tres hijos. Ella, quien era una sicóloga amateur, se refería a su esposo como su "primer paciente". "Cuando estaba recién casado dependía de ella para que le cortara el pelo, para alimentarse y hasta para tratar con otras personas. Ella sabía que su principal necesidad era sentirse amado y nunca ser criticado", escribe Schroeder.

Por sus ocupaciones Buffet tera un padre ausente y sus amigos describían a Susan como una "madre soltera". Ella sólo esperaba que una vez tuvieran suficiente dinero ("pensaba en una cifra entre ocho y 10 millones de dólares"), él finalmente le prestaría atención a su familia. Eso no sucedió y en 1977 ella decidió irse de la casa y mudarse a San Francisco. En parte habría estado motivada por los romances que su marido tuvo con otras mujeres como Katharine Graham, la editora del diario The Washington Post, quien lo introdujo al mundo del jet set norteamericano. Tiempo después Susan también le habría confesado a Warren que se había enamorado de otro hombre. "Yo pude evitar que ella se fuera, tuve la culpa en un 95 por ciento. Yo no estaba compenetrado con ella y ella siempre estuvo compenetrada conmigo", reconoció el magnate a Schroeder. El rompimiento dio inicio a una extraña relación: "él deambulaba sin rumbo por la casa, incapaz de alimentarse y de vestirse por sí mismo, y por un momento Susie pensó que debía volver". Pero en lugar de eso decidió pedirle a su amiga Astrid Menks, quien atendía un restaurante, que cuidara de su esposo. Y lo hizo tan bien, que se convirtió en su nueva compañera, con la aprobación de Susan. El trío era tan particular, que firmaban las tarjetas de Navidad con los nombres Warren, Susie y Astrid.

Cuando Susan enfermó de cáncer Warren estaba desconsolado. El libro relata que aunque odiaba todo lo que tuviera que ver con problemas de salud y clínicas, no hubo un fin de semana en que no estuviera al lado de su cama viendo los programas de televisión que a ella le gustaban. En 2006, dos años después de la muerte de su esposa, Warren decidió casarse con Astrid, quien tenía 60 años.

El Warren Buffett que presenta esta nueva biografía es un hombre sencillo, que carga su propio equipaje, que vive en la misma casa que adquirió en 1958, que disfruta comiendo hamburguesas y tomando Coca cola (sobre su escritorio siempre hay una cherry coke) y que se la pasa viendo noticias. Su personalidad está descrita en la placa de su carro, en la que se lee "Thrifty", que quiere decir 'ahorrativo'. Pese a su fortuna, no es amante de los lujos; de hecho, cuando en 1989 compró un jet de negocios, este fue bautizado en broma 'Lo Indefendible', haciendo referencia a las críticas que había hecho de otros empresarios que adquirían este tipo de bienes.

Al parecer no es amante de la tecnología y sólo hace poco aprendió a manejar un computador, a pesar de los esfuerzos de su amigo Bill Gates. Tiempo atrás dejó saber que, a pesar del furor, no soñaba con invertir en Internet: "Admiro la administración de Intel y Microsoft, pero no tengo idea de dónde estarán en 10 años. Todo lo que sé es que no sé y en lo que no sé no invierto". Por eso fue uno de los pocos inversionistas que no perdieron un solo peso cuando explotó la burbuja. A Buffett le gusta tenerlo todo bajo control, se aprende los balances de memoria y se fija en todos los detalles, al punto de que suele invertir en compañías manejadas por personas con estas características. Una vez compró una cuyo dueño contaba las hojas de los rollos de papel higiénico para saber si tenían las 500 que anunciaban los comerciales.

Quiza por eso Berkshire se ha convertido en un imperio, especialmente en el campo de los seguros, y en la actualidad posee más de 60 compañías. Tiene activos cercanos a los 278.000 millones de dólares, incluida su participación en empresas reconocidas como American Express y Coca-Cola, en la que invierte desde 1988. No es casualidad que en el mundo de los negocios lo hayan bautizado el 'Oráculo de Omaha'.

Programe su celular

Siete aplicaciones móviles que todo el mundo debe cargar en su teléfono.

El teléfono móvil se convirtió en dispositivo esencial en la vida de más de 3.000 millones de personas, 35 millones de ellas en Colombia. Como está claro que su uso no se limita sólo a hablar a través de él, y comprarlo apenas para ese fin es un lamentable desperdicio, he aquí una selección de aplicaciones que no pueden faltar en los celulares de hoy.

MetrO

¿Quiere las rutas completas de TransMilenio, del metro de Medellín o el de cualquier ciudad del mundo? En esta aplicación el usuario indica la estación en la que se encuentra, la estación a la que desea llegar y el programa le informa la ruta óptima que debe tomar. Hay versiones para los sistemas operativos Symbian, Windows Mobile, PalmOS, Blackberry y iPhone. Y lo mejor, es gratuito.

Google maps

Las conocidas ventajas de los maravillosos mapas satelitales de Google, a los que se puede acceder tanto si su teléfono tiene GPS o no, puesto que se pueden descargar los mapas al teléfono si dispone de conexión a Internet en el celular. Ya hay centenares de mapas de las ciudades colombianas. Gratis.

Messenger

El popular programa de mensajería, el preferido en el mundo del chat, está disponible para Symbian y Windows Mobile. Se requiere, por supuesto, acceso a Internet desde el teléfono. Gratis.

QuickOffice

Es una suite de ofimática al estilo de Microsoft Office, pero para móviles. Se pueden abrir, editar y crear archivos de Word, Excel y PowerPoint. El programa cuesta 70 dólares.

Skype


Una delicia instalar el popular Skype en un teléfono con WiFi; así se puede hablar con otros usuarios sin pasar por la red GSM del operador y sin pagar un solo peso. Disponible para teléfonos con el sistema operativo Windows Mobile. Gratis.

Avant Go

Sincronice sus sitios web favoritos (o 'canales') con su teléfono celular utilizando el computador; así puede disfrutar de contenido variado (noticias, entretenimiento, pronósticos de clima, guías de salud, deportes, etcétera) en su teléfono, sin estar conectado a Internet. Disponible para PalmOS, Blackberry, Symbian y Windows Mobile. Gratis.

MobiPocket

Convierta su teléfono en un eBook, y cargue miles de libros digitales para aprovechar las horas que pasa en TransMilenio. Hay versiones para todos los sistemas operativos móviles mencionados. Gratis.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Venezuela nuclear

Los ecos de Guerra Fría que muchos ven en la relación entre la Venezuela bolivariana de Hugo Chávez y la renaciente Rusia de Vladimir Putin adquirieron una nueva dimensión. El jueves, en medio de la segunda visita del presidente venezolano al Kremlin en menos de tres meses, el Primer Ministro ruso anunció que su país está dispuesto a compartir con Caracas el uso de la energía nuclear con fines pacíficos. Esto ocurre mientras dos buques militares rusos –el crucero nuclear Pedro el Grande (foto) y el destructor antisubmarinos Almirante Chabanenko– se dirigen al Caribe para participar en maniobras militares conjuntas con Venezuela. Según el autoproclamado ‘socialista del siglo XXI’, Latinoamérica necesita aliarse con Rusia para reducir la influencia estadounidense. La cooperación nuclear se suma entonces a la compra de armamento que hasta ahora ha aceitado las relaciones entre el Kremlin y el gobierno de la boina roja.

Saltarse la fila


Muchos dolores de cabeza relacionados con trámites y filas se podrían evitar si los colombianos tuviesen una mayor vocación digital. Es cierto que Colombia se halla en lugares medios de la tabla en cuanto a penetración de las tecnologías de la información, pero hay más cosas buenas disponibles de las que el país aprovecha. En materia de gobierno electrónico (o eGovernment), el país ocupa el lugar 52 entre 192 países del reporte 2008 de Naciones Unidas y es tercero en Latinoamérica en avances en esta materia Todas las instituciones públicas y todos los municipios tienen un sitio web –algo que tomó muchos años conseguir– y ahora la meta es que pasen cosas interesantes en dichos sitios.
Lo que se conocía como Agenda de Conectividad, una estrategia de adopción de tecnologías que hizo célebre al país, continúa ahora bajo el nombre de Gobierno en Línea y como parte de la nueva estrategia Plan TIC del gobierno actual. La directora de Gobierno en Línea, María Isabel Mejía, se ha propuesto que las cuantiosas inversiones realizadas en infraestructura y formación de recursos humanos para gobierno electrónico ayuden de veras a solucionar problemas cotidianos de los colombianos, como las filas o la poca participación ciudadana en los asuntos públicos. Un reto difícil, sin duda. Se destacan Proexport, la Comisión de Regulación de la Telecomunicaciones e Icetex entre las más pilas en implementar el gobierno en línea. Pero no es sólo un asunto de evitar filas en las oficinas públicas al hacer trámites a través de Internet. La participación ciudadana se puede ejercer con el apoyo de las tecnologías. La población y los periodistas podrían tener acceso a los documentos y a la vida interior de las corporaciones públicas sin tener que recurrir a tutelas y derechos de petición. Hay países –poquitos, es verdad– en los que los sueldos de los funcionarios y los presupuestos detallados de cada institución oficial están publicados en la red, como gesto de envidiable transparencia. Aquí todavía hay que luchar contra alcaldes y funcionarios que no quieren publicar los pliegos de contratación en sus páginas oficiales, por conocidas razones. He allí la importancia del trabajo que la señora Mejía se ha propuesto: llegar en algún momento a rasgos de ‘e-democracia’, lo cual siginifica que ya no sólo hay transacciones, sino verdadera veeduría civil y ejercicio político ciudadano en la red. Es un camino que tendrá que transitar cualquier gobierno en adelante, de la línea ideológica que sea.

De caminata por el espacio


Después de la impresionante presentación de los Juegos Olímpicos, China acaba de dar otra muestra de su poderío tecnológico. Esta vez se trata de la nueva misión espacial, Shenzhou VII, con la que por primera vez un astronauta (o taikonauta) chino hará un paseo espacial. Con la hazaña ese país igualará a Estados Unidos y a la antigua Unión Soviética, los otros dos países que la han logrado. La llegada de China a la carrera espacial es reciente. Aunque lanzó su primer satélite en 1970, sólo en octubre de 2003 envió su primera nave tripulada. Con las misiones Shenzhou, China planea construir un laboratorio en órbita y, luego, poner en funcionamiento su propia estación espacial.